jueves, enero 05, 2012

Cómo detener el plagio científico. Hablan diez expertos.

Autor: Rafael Repiso

En el último número de la revista Nature se incluye un artículo donde diez expertos aportan diferentes ideas (8 en total) para frenar las prácticas antiplagio. En la misma línea que el artículo previo a este: Dos mil once, el año de las retractaciones, el primer post que inaugura este año afecta también a la ética científica. 



Según la Oficina de Integridad en la Investigación (The Office of Research Integrity) del departamento de Salud y Asuntos Sociales norteamericano, el plagio se define como la apropiación a terceros de sus ideas,  procesos/métodos, resultados o incluso palabras, sin otorgar al autor original el crédito apropiado.

Harold Garner: Denuncia pública de los trabajos plagiados.
Cuando se denuncia la existencia de prácticas fraudulentas en una comunidad como la científica, esto lleva aparejado efectos positivos y negativos. Dejando a un lado los efectos perjudiciales que salpican al área de estudio, la revista y especialmente los autores; la capacidad del sistema de reconocer sus errores con el objeto de enmendarlos es altamente positiva. De esta forma se señala a autores sospechosos, llegando incluso a hacerse revisiones retrospectivas de sus trabajos ya publicados. Por otra parte, la revista demuestra transparencia y normalmente mejora sus sistemas de revisiones y en último lugar, la comunidad en general toma medidas para que este tipo de prácticas se reduzcan al máximo.

Bernd Pulverer. La excelencia se consigue con un buen sistema de Peer Review.
Bern Pulverer no es ajeno a los procesos de automatizados anti-plagio, y los incorpora al proceso de revisión, pero en su opinión los sistemas automatizados tienen sus limitaciones. Según Pulverer la mejor garantía siempre será un buen sistema de revisores, donde los especialistas más adecuados a la teoría y los métodos utilizados en el paper, tengan la posibilidad de analizar su calidad, así como ver ideas o procesos tomadas de otros (nivel al que los programas antiplagio no llegan).

Ana Marusic y Mladen Petrovecki. Analizar todos los artículos.
Estos autores croatas nos cuentan cómo después de un gran escándalo en la Croatian Medical Journal decidieron chequear todos los envios, de tal forma que ahora revisan el 100% de los papers recibidos, cuando lo habitual en revistas con un gran número de recepciones consiste en revisar sólo los artículos que no son investigaciones.

John Loadsman. Uso de Traductores Profesionales.
Loadsman, editor de la revista Anaesthesia and Intensive Care, explica cómo los artículos más conflictivos suelen ser de extranjeros no angloparlantes, y su "delito" se debe no a la mala fé o la intención de atribuirse ideas ajenas, sino al uso de expresiones repetidas en trabajos similares. Es un plagio formal debido a las limitaciones idiomáticas de los autores o de traductores poco profesionales. Un plagio que se evita contratando a buenos traductores, pues un artículo debe estar hecho por un experto en el idioma científico en el que se redacta, uno de las consecuencias de no hacerlo es que las propias expresiones hagan saltar las alarmas de los programas antiplagio.

Yuehong Zhang y Ian Mcintosh. Creación de una "lista negra" con los infractores reincidentes.
Los profesores Zhang y Mcintosh, editores de la revista Journal of Zhejiang University Science hacen una propuesta interesante; crear una lista de investigadores que hayan sido sorprendidos con artículos plagiados. Zhang y Mcintosh no aportan más información del proyecto salvo la idea,no plantean unas políticas claras de entrada en la lista ni quien debería sostenerla. Desde mi punto de vista esto tiene sentido por dos cuestiones: 1) un gran número de artículos retractados provienen de un número reducido de autores (existencia de élites del plagio) 2). La gran mayoría de los casos detectados no salen a la luz, pues son rechazados en los procesos de Peer Review. No obstante una lista negra de científicos puede también hacer mucho daño a la comunidad, por ejemplo, en artículos colaborativos donde sólo sea uno el que plagie finalmente todos podrían acabar como culplables del delito.

Sandra Titus. Invertir en Prevención.
Sandra Titus nos habla de la importancia de la formación en gestión de la información. Diversos estudios indican que un alto procentaje de los alumnos de grados presentan trabajos plagiados. No se suele enseñar a citar, así como no se hace mucho hincapié en la ética del trabajo intelectual. Las preguntas son ¿Quién lo debe hacer y cuando? Desde mi punto de vista, y yo soy un afortunado al respecto, todos los másters de investigación o asignaturas cuyo objetivo final sea la consecución de un proyecto deben incluir módelos de metodología sobre el uso de la información, por qué y cómo se cita la información. Este es un conocimiento que se da por sabido, pero lo cierto es que en ningún punto de la formación académica tiene un espacio concreto, y lo que suele pasar es que cuando el joven investigador se encuentre con su trabajo, con suerte su director de proyecto sea el que se lo explique.

Miguel Roig. Enseñar a los científicos a parafrasear.
El profesor Roig, autor de una guía antiplagio (Guide to avoiding plagiarism ) se enfrenta a la que desde su punto de vista es una de las formas más comunes de plagio, el plagio de palabras (que no de ideas), es decir, plagio de formas de expresión. aunque sin duda este es un plagio sin mucha importancia es también de los más fáciles en subsanar y se hace parafraseando correctamente. Ojo, se puede parafrasear una expresión, pero si esta expresión incluye una idea original de un tercero se debe citar la idea. Parafrasear sólo sirve para expresiones formales, como por ejemplo expresar una cantidad o una información del conocimiento general.

Melissa Anderson: "Capturar a los tramposos del sistema".
Lo que Melissa Anderson nos dice es que hay una serie de investigadores que conocen las limitaciones de los sistemas antiplagios y se aprovechan de ellas. Por ejemplo, son capaces de introducir dos sinónimos en una frase plagiada con el objeto de que pase una prueba de originalidad. Son investigadores que saben como burlar los procesos de control y sacan el máximo partido de ellos. Son lo suficientemente astutos para no enviar trabajos hasta que sus propios sistemas antiplagio les indican que el paper es aparentemente "legal".  La única forma de localizar estos trabajos es como indicaba al principio del artículo Bern Pulverer un sistema Peer Review de gran calidad.
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Software antiplagio: Las revistas cada vez utilizan más esta tipología de programas, que de momentos se limitan a buscar frases en común (conjuntos de palabras) con páginas de internet o bases de datos internas del programa. Bernd Pulverer, afirma que en su campo, y con la experiencia obtenida en su revista (European Molecular Biology Organization http://www.embo.org/publications/the-embo-journal.html). En este campo, Bernd Pulverer afirma que es muy extraño encontrar duplicaciones, y cuando se producen suelen estar en la sección "Material y Métodos" y no representan un gran porcentaje del trabajo, nada que no se pueda resolver incluyendo las citas adecuadas. Lo que si es cierto es que los autores no se dan cuenta que autoplagiarse es tan bien una forma de plagio. Como ejemplo podéis ver una entrada antigua que hizo sobre Turnitín, un sistema antiplagio bastante eficiente. Turnitín, el programa antiplagio de moda. 

Science publishing: How to stop plagiarism. (2012).Nature, 481 (7379), 21-23. doi:10.1038/481021a