miércoles, agosto 25, 2010

José María López Piñero, in memoriam

En pleno retorno a la actividad académica recibo la triste noticia del fallecimiento de José María López Piñero. No lo conocí personalmente pero sí parte de su obra, de la que me considero deudor intelectual y admirador por el intenso, extenso y brillante trabajo desplegado.

Desde EC3 quiero dejar testimonio de mi respecto y el de todo nuestro grupo hacia la figura intelectual de este gran historiador de la ciencia. Lo hacemos desde el ámbito de la Bibliometría y la Evaluación de la Ciencia, especialidades a cuyo impulso en España contribuyó decisivamente.

Cuando yo comenzaba a adentrarme por los caminos de la investigación, en mi tesina sobre la historia de la edición en Granada en el siglo XIX (1985), indagando sobre los rasgos biográficos de algunos de los más eminentes autores granadinos de la época (Mariano del Amo y Mora, Benito Hernando y Espinosa, Aureliano Maestre de San Juan, Eduardo García Sola…) su monumental Diccionario histórico de la ciencia moderna en España fue el soporte necesario para mis desvelos bio-bibliográficos.


Pocos años después cuando ingresé como profesor de Documentación en la Universidad de Salamanca, y la zozobra intelectual me embargaba, tuve otro encuentro con su obra. Su trabajo sobre Historia del concepto de Documentación, me desveló de forma sencilla y sintética las claves para entender el nacimiento y desarrollo de esta disciplina. Conservo todavía la fotocopia del artículo, que tantas veces leí y releí ese año.

Ya a principios de los 90 enfrascado en mi tesis doctoral sobre revistas médicas españolas, de nuevo volví a toparme con sus trabajos sobre Bibliometría y evaluación de la literatura médica, firmados, la mayoría de ellos, con su inseparable compañera Maria Luz Terrada, resumidos en un breve opúsculo que leí ávidamente. Buena parte de los principios y rudimentos de la Bibliometría los aprendí con todos estos textos. Es por ello por lo que me considero en deuda intelectual con este científico que ahora se nos ha ido.
En los obituarios que se han escrito estos días se ha glosado su importancia en la Historia de la Medicina y en la Documentación. Yo quisiera de nuevo subrayar su papel decisivo en la introducción de la bibliometría en España a través de dos obras clave: la traducción de la obra Dereck J. de Solla Price, que apareció bajo el título: ‘Hacia una ciencia de la ciencia (1973)’ y el libro ‘El análisis estadístico y sociométrico de la literatura científica’ (1972), auténticos manifiestos de una nueva disciplina que fuera confluencia entre la Documentación, la Historia de la Ciencia y la Sociología de la Ciencia.

Reproduzco lo que ya escribí sobre su obra en 2002 en mi trabajo sobre la Investigación en Biblioteconomía y Documentación.
“La presencia de Valencia [en una posición prominente en el mapa científico y académico español de la Documentación] se explica por haber sido en esta ciudad donde Jose María López Piñero, desde su Cátedra de Historia de la Medicina de la Facultad de Medicina de la Universidad de Valencia, acompañado de María Luz Terrada Ferrandis, titular de la primera Cátedra de Documentación Médica en España (1979), introduce, impulsa y desarrolla la Documentación Médica en España. Son los profesores valencianos los creadores el Índice Médico Español (1965), el primer gran repertorio bibliográfico científico español, transformado en base de datos en 1975 y los introductores de la Bibliometría en España. Se convierten en los principales productores de trabajos bibliométricos y en el auténtico faro que ha guiado la ingente proliferación de análisis bibliométricos en la Medicina española. De hecho, la práctica totalidad de las tesis doctorales leídas en el Departamento de la Historia de la Medicina y Documentación Médica son de corte bibliométrico. Su influencia ha sido tan poderosa que ha creado escuela en España”.

De sus muchos trabajos en estos ámbitos bibliométricos quisiera destacar la serie de cuatro artículos que sobre los indicadores bibliométricos y la evaluación de la actividad médico-científica, escribieron en Medicina Clínica en 1992. Invito de nuevo a leerlos como hice yo estos días con motivo de un curso, porque están llenos de lucidez sobre el uso y abuso de la Bibliometría en España.

LÓPEZ PIÑERO, J.M.; TERRADA, M.L. Los indicadores bibliométricos y la evaluación de la actividad médico-científica. (I) Usos y abusos de la bibliometría. Med. Clín. (Barc.), 1992, 98, p. 64-68.
LÓPEZ PIÑERO, J.M.; TERRADA, M.L. Los indicadores bibliométricos y la evaluación de la actividad médico-científica. (II) La comunicación científica en las distintas áreas de las ciencias médicas. Med. Clín. (Barc.), 1992, 98: 101-106.
LÓPEZ PIÑERO, J.M.; TERRADA, M.L. Los indicadores bibliométricos y la evaluación de la actividad médico-científica. (III) Los indicadores de producción, circulación y dispersión, consumo de la información y repercusión. Med. Clín. (Barc.), 1992, 98, p. 142-148.
LÓPEZ PIÑERO, J.M.; TERRADA, M.L. Los indicadores bibliométricos y la evaluación de la actividad médico-científica. (IV) La aplicación de los indicadores. Med. Clín. (Barc.), 1992, 98, p. 384-388.

De entre su magnífica y cuantiosa bibliografía, se da la circunstancia que son los trabajos más citados.

En una reciente entrevista radiofónica decía que el era un enano que caminaba a hombros de gigantes, sus maestros, entre ellos Laín Entralgo. ¿Tras su muerte qué podemos decir nosotros? Ha pasado a ser uno de esos gigantes a los que aludía y nosotros nos sentimos más enanos que nunca, pero afortunados por poder erguirnos en los sólidos hombros de otro titán.
Sirvan estas palabras como sentido homenaje a su figura, a un científico de los que han dejado huella.